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jueves, 15 de octubre de 2015

RIZOMA

Hace ya años sorprendí -o acaso fui yo el más sobresaltado- en un vagón de metro a mi profesora de filosofía con la capucha de una estilográfica entre dientes y anotando su libreta con emanaciones seguramente extraídas del libro sostenido entre sus muslos de gorrión. De tal encuentro surgió una recomendación que solo ahora entiendo cómo puede dar soporte a lo que ya pensaba: una lectura desenfada y poéticamente convulsa de Rizoma -escrito por Gilles Deleuze y Félix Guattari-.

Rizoma es poesía como multiplicidad inigualable, punto medio del crecimiento de la hierba visionada a este lado del Atlántico y tangencia de toda función lingüística sin mesetas. El árbol de la vida tiene salvoconductos -víricos, fundamentalmente, de rama a rama y a rama,- que dificultan la asignación filogenética de las categorías o especímenes. Que todo solape por la imagen de pensamiento y el nivel de sensación que desbordan las palabras es suficiente para que nosotros, insectos redondos, devoremos con definición las raíces de este tronco hueco y adorado que aparentemente nos cobija; si nos urge la verdad. ¿Cómo uno elige descarriar hacia lo uno y lo otro si todas las veces tenía los pies entre las vías de una comunicación abandonada?

Rizoma es aplicar presión a un punto y saber cómo se transfigura en tenues líneas siempre conectadas con el resto de dimensiones, alcanzar el centro de las cosas por su sombra o pestilencia y predecir lo que deja la realidad por conocer. No arranquemos el cuajo del arbusto del Bien y el Mal como niños de Nietzsche, como Rimbaucitos recién salidos del infierno, como Humanos que saben la verdad sobre las nubes; pensemos simplemente que es posible y que al final, nos habremos sentido en alguna opinión sobre este mundo sin realeza.

lunes, 12 de octubre de 2015

A ver si funciona

Me niego, en creencia y a mí mismo, que podamos asimilar erróneas ideas -que las hay cuando te autoengañan- si te ves envuelto en ellas más de veinte días. Seguiré siendo abstemio, me reitero, porque no me gustan ni la amargura, ni la perturbación cognitiva, ni la facilidad visionaria que disfrutaron algunos de mis admirados poetas. Seguiré aceptando también que Amor es una forma fuerte de existencia, a pesar de las desventuras de mi entorno.

Como diría Heráclito: "lo único constante es el cambio" y es natural -además de necesaria- la crisis del paradigma cada cierto tiempo. A veces es la ciencia la agraciada y se enriquece y ramifica, a veces es la moral de cada uno la zarandeada y es aquí donde empiezan los conflictos personales y generacionales.

Dejamos de entablar relaciones sentimentales con los ojos y manos puestos en su mantenimiento y pulido, para pasar a intentar contactos hedonistas "a ver si funcionan" -algo mucho más vago y sencillo, pero más inmediatamente placentero-. Sería un error utilizar esta libertad de sentimiento sin la responsabilidad que conlleva preocuparse por la sensibilidad de quien nos acompaña; sin el propósito de trazar juntos un camino, aunque sea el más problemático y difícil de resolver, acabe donde acabe.


¿Acaso eran tiempos de mayor atadura y consentimiento? ¿Eran otros tiempos de miedo a perder la honra o algo peor? ¿Es la nueva era una completa equivocación desprovista de autoridad? Será que soy una reliquia, que me gustan otras épocas, que leer "Un mundo feliz" me cambió la vida... pero no puedo negarme que soy el producto de una relación construida desde el amor más verdadero que he encontrado. Mis padres, dentro de una semana, llevarán 35 años de matrimonio.

jueves, 16 de julio de 2015

A quienes canse la poesía por abstrusa

A quienes me han confesado que el epicentro de su desafección por la poesía se debate en términos del desentendimiento:

El primer y más hondo error sería considerar que, sin autoengaño, la emoción más vibrante no puede habitar la expresión incomprensible (por darse en un lenguaje que no caminamos) y exigir que deba haber necesariamente explicación en la degustación y en el sabor más misterioso y agradable que nos devore.

No creo sinceramente que nadie que escuche el cuarto movimiento de la novena sinfonía de Beethoven (movimiento magno y coral) haga permanecer su espíritu completamente imperturbable, con independencia de comprender el alemán decimonónico de Schiller. Para muchos, esto nos revela que la perforación del alma se aleja mucho de la académica interpretación de un texto en tanto que su entorno de desenvoltura (la orquesta, para el caso) ofrece un nivel de sensación superior. Análogamente viven nuestros poemas, radicando la diferencia en que el lenguaje utilizado aparentemente es comprensible por constituirse de palabras y formas similares a las cotidianas de nuestra comunicación. Este es el segundo y derivado error que nos involucra.

Nos duele no descubrir la verdad de algo manifestado en símbolos conocidos. Sería un gran avance entender que un "buen y críptico" poema puede producir igualmente grandes sensaciones al ser el lenguaje poético tan distinto (para un inepto en idiomas como yo) del castellano escrito, como éste del alemán romántico. Todo recaerá, por tanto, en lo abierta que llevemos tal día la sensibilidad, como ya dije, sin caer en la "automentira".

Para la música y letra, en inglés y alemán:


sábado, 28 de junio de 2014

A mis padres

Soy, quien no quiere la cosa, el sumatorio unísono de todo lo que repercutió voluntaria e inconscientemente en mí de cualquier guisa; una inaudita construcción heterogénea donde se imbrican desde las magníficas representaciones moleculares marcadas a fosfato y nitrógeno sobre mi genoma, hasta el más somero de los susurros expelidos al olvido y de procedencia remota, que me hiciera de infante abandonar cualquier primitiva tarea para rotar sobre la nuca mi atención irracional, aunque ya no recuerde su sonido. De tal entorno, aparentemente inabarcable, debo hacer responsable en gran parte a mis progenitores; especialmente en el apartado reservado a las reclamaciones fenotípicas.

Así pues os agradezco humildemente haber sido educado en la serenidad y la templanza, en el razonamiento ético y solidario de la entrega compartida a quienes lo necesiten; haber fomentado curiosamente en mí los pilares eruditos del conocimiento científico tras largos paseos atenienses a la vera del estanque, donde "criticar" no tenía connotaciones peyorativas; haber tenido a disposición todo recurso que precisase para forjarme como persona diestra; el legado filosófico del esfuerzo; vuestros ideales y esperanzas; mi nombre completo; nuestra primera carta antes de ser concebido; el espíritu de la contradicción; las ganas de vivir aventuras espectaculares; y mi segura calvicie, que se me ocurran ahora...

Vivo inciertamente, sin decirlo con empalagos, no conociendo que habéis leído estas palabras; pues soy de labios, ni de abrazos, ni de carantoñas explícitas. Aún no me conocíais, y decidisteis confiar en mí. Ahora que os conozco solo puedo daros las gracias.

viernes, 6 de junio de 2014

Ser complejo, ¿ser superior?

Sentarse a mi vera, en las tediosas clases de mi grado bioquímico, significa reconocer de vez en cuando una tímida mueca por ver en la inopia a los profesores que aseveran sobre nuestra superioridad legítima manada directamente de nuestra "mayor complejidad".

Debéis comprender que soy incapaz de digerir tal barbarie atacante a mi filosofía más arraigada. El sentido de la vida, personalmente creo, es la existencia; y toda entidad de la realidad que cumpla estrictamente con este motivo será considerada por mí, perfecta. Perfección, como suma excelencia en la línea de la presencia en el mundo, por estar presente compartiendo y compitiendo tu momento.

Por eso creo que deberíamos abandonar esa primitiva idea, tan enquistada en el bulbo raquídeo, de relacionar instantáneamente una mayor complejidad coordinada con una primacía especial. Una bacteria no deja de ser inferior a nosotros, antropocéntricos, por estar compuesta por menos elementos; si razonamos desde la existencia.

Tal vez, las descontentadas siempre asociaciones de animales deberían sinceramente plantearse si su mayor afectividad selectiva hacia unas especies u otras brota de su más próxima correspondencia filogenética con los mamíferos. ¿Quién salvará a la mosca del vinagre tan denigrada, mutada, mutilada y torturada por los genéticos?

Tanto lo más ínfimo como tú, si existís, sois perfectos en este sentido.

miércoles, 4 de junio de 2014

Humilde confianza

Creo firmemente, dada mi condición de prototipo bioquímico antropológicamente físico, empíricamente prágmático a momento y circunstancia; que los seres humanos somos concebidos con la Tabula rasa de Locke, una mente en blanco diseñada para retener conocimiento superviviente. Nacemos como una masa imberbe de llanto desgarra tímpanos parentales, que vivirá una de las infancias más caras y duraderas del reino Eukaryota empalmando y enraizando las neuronas, es decir, aprendiendo. 

El aprendizaje es una cuestión de experiencia personal, confianza y humildad. La asunción de los propios yerros, como la yema que se quema en la llama; contribuyen a construir una imagen prudente y distante del mundo, saber qué y qué no. Necesitamos confiar en ciertos principios de verdad para no tener que demostrar el infinitamente basto escepticismo y no temer tener que perder la vida en el intento, sin al mismo tiempo, encerrar a nuestro delicioso genio en el dogmatismo inamovible de los más testarudos. Por último, ser humilde con nuestros profesores y libros de texto con sus últimas ediciones; aceptar con cautela lo que nos puedan decir hasta que no estemos, por otros medios y por nosotros mismos, convencidos total o parcialmente de lo contrario.

Aprendamos pues a sobrevivir, a filosofar, a alcanzar la verdad... No sin olvidar la ardua tarea de ser imperfecto y seguir existiendo.

sábado, 31 de mayo de 2014

Inutilidad y prejuicio

Ansias de compresión, tácita, como siempre; se me ocurrió dedicar, entre las entregas poéticas y culturales que me alcancen, una calle de mi laberinto mental a uno de los sistemas de conocimiento más humanamente sincréticos, la Antropología, para tratar de entender a nuestra especie, y si puedo, comprenderme a mí mismo.

Liberarse de todo prejuicio, como la tarea imposible y preparatoria para embarcarse en esta empresa, supone no considerar livianamente la diferencia entre morales y prácticas culturales que podemos encontrar diametralmente antagónicas a lo largo del globo terráqueo como causa inescrutable de absurdo desentendimiento. Solo podemos comprometer nuestro buen propósito de procurar que nuestras ideas, de cualquier naturaleza, no influyan en nuestro juicio rectamente científico; distinguiendo entre las visiones etic y emic.

Ampliar tus miras, relegar a un plano último la teoría de que tu pueblo sea el elegido por la deidad pujante del momento para encarnar sus dogmas y la conducta considerada estrictamente como "buena", aprender a ser tolerante, en definitiva; son algunos de los beneficios que parecen estar mostrándome los libros que tratan al animal más inteligente del mundo como un objeto más de estudio.

lunes, 14 de abril de 2014

Sobre la misma historia de siempre

Historia es una playa llena de sangre y huellas, sangre de los caídos y huellas de rótula; un remoto reloj de arena surcado por la muda de una sierpe militar que destruyó incompasiva todo a su paso. Estudiamos la historia por el gusto, tal vez, de reconocer siempre el tiempo pasado como un utópico nivel de sensación opiáceo ante la desentendida realidad del presente, sumida en el error. Miramos atrás porque nos preocupa no ser dichos al instante buscando el amparo de la imaginación párvula con la fórmula sanadora: "¿Qué hubiera pasado si...?".

El rencor es el más humano de los estados de la memoria, adosado necesariamente pared con pared a las habitaciones de tortura. Solo superaremos aquello que devora sigilosamente en la penumbra la parte más inaccesible del cuerpo, cuando tomemos conciencia de que su rastro en el pretérito se ha borrado, un logro de visión. Visión, es saber ir más allá de lo nasal, aventurar horizontes ignotos y excitantes, respetando humildemente el camino trazado con el tiempo.

Mantengamos pues, solo vivos los recuerdos que levantan las escarpias del cutis, las experiencias felices, y dejemos relegada la pesadilla de una justicia vengadora e innatural que se aviva con la sonrisa mezquina de quien tanta desdicha nos infligió. No llamo al olvido impune, clamo a la verdadera importancia del presente; única razón legítima.

lunes, 17 de marzo de 2014

La vida es concentración

¿Se buscarán acaso, como los amantes prófugos, las moléculas fundacionales de la realidad para fundirse en la armonía propia solo de la más perfecta completitud condicionada a la dialéctica de la realidad evolutiva? Lamentablemente, tanta belleza no es sino una ilusión tácita de probabilidad de encuentro y una mezcolanza de las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza rivalizando por imponer su bandera inmaterial.

Miles de proteínas por célula, y todas necesarias, cientos de miles de entidades moleculares que se distribuyen azarosamente y sin rumbo establecido empujadas por su relativa facilidad para escabulliste de los brazos dipolos de las moléculas de agua hasta que mágicamente, misterio poético, se zafan del caos y se regocijan en el cosmos. Un terrible y milagroso puzzle de infinitas piezas donde cada una de ellas ocupa miles de estados y paisajes rebotando contra las paredes inertes del sistema antes de que descansen exactamente en su féretro a medida.

Vida es aumentar la estadística, la concentración de lo necesario en el sarcófago que guarda tan primorosamente la esfinge de la ciencia, para que lo que sea, sea antes para sobrevivir y anticiparse a los desmanes del futuro incierto. Vivir es abrir un abanico de posibilidades y dejar que el destino elija una carta.

lunes, 3 de marzo de 2014

La visión filosófica de F. Waissman

File:Auguste Rodin - Grubleren 2005-02.jpgLa vida es demasiado compendiosa como para perder un tiempo inexistente, que no tenemos, en el ofrecimiento de una verdad liviana y nada concreta mientras no se resuelven los grandes desmanes del globo. El sincretismo lingüístico busca conciliar todas las doctrinas del pensamiento en las pocas palabras que transmitan, en sumo grado, el mismo nivel de sensación. ¿Cómo se resume todo en una palabra? Metafilosofía es saber por qué pensamos.

¿Qué es Filosofía? Acaso una danza de muertos antiguos que perviven como astillas en la horma de un zapato, técnico de laboratorio. Una razón venenosa para asesinar a los sabios, amar el mismo amar en su esplendor erótico y griego, la turbia sensación de incomprensión total y carnicera, las tres preguntas, el eterno drama de Whitman, la resolución que nunca empezó nadie y que acabará escurriéndose por el lomo de una sierpe seseante de silencio, el olvido. 

Weissmann decía que filosofía, sin artilugios melodramáticos y metafóricos, era visión. Visión en el sentido de horadar los caminos tradicionales y castizos para desterrar los viejos prejuicios y aventurar un nuevo paisaje más amplio, plantearse la renuncia a todo lo anterior, cuestionarse la vida. Abandonar un camino, ya raído por nuestras huellas, es un ejercicio terriblemente difícil de admisión de la torpeza vital, un valor de renuncia a nuestra intelectual supremacía, el descubrimiento de nuestra mentira equivocada y la disposición de cambio. Filosofía es mirar al cielo y permanecer callado.

domingo, 16 de febrero de 2014

¿Por qué la naturaleza ha elegido este lado del espejo?

La sierpe que recorren los brotes de hojas ascendiendo por la planta, la escalera de caracol que contiene las bases de nuestra genética, la concha de los moluscos varados en la playa, el rosetón de los girasoles, la espiral del remolino galáctico, nuestras manos de mono gordo y desnudo... son ejemplos del único sentido elegido por la naturaleza para desarrollarse a favor o en contra de las manecillas del reloj. Y de nuevo, como más analítica causa subyacente de la vida, ¡la Bioquímica fundacional!

La naturaleza ha perpetuado su intrínseca quiralidad siguiendo tajantemente la ley, principio universal, de ocupación del estrato de menor energía disponible, la tendencia incuestionable a mantenerse en la existencia. Solo algo existe cuando no hay razón que indique lo contrario, una misteriosa causa de azar caótico que haga desaparecer y sustituir a aquellas entidades que no se ajusten a la dinámica impuesta por la realidad.

La evolución biológica en toda su gloriosa y majestuosa serenidad ha seguido a la perfección esta dirección y sentido cribando por selección natural las formas que realmente tienen mérito de continuar sobre la faz de la Tierra a su gusto circunstancial. No tenemos acaso ojos para ver, sino una vista gracias a los ojos. Una Biología teleológica es un absurdo contrasentido que esconde el verdadero porqué de las cosas. Los aminoácidos constituyentes de las proteínas han tomado su decisión, ser L. La elección primigenia, en los primeros momentos del origen de la vida, fue lo único importante; a partir de aquí, el resto de ramificaciones estructurales se explican por sí solas. El reto es descubrir la causa que decantó la primera balanza y, ¡anda que no hay divagaciones sobre la asimetría de partículas!

sábado, 25 de enero de 2014

La negativa de la célula a seguir las leyes termodinámicas

Terminando mi etapa secundaria en la educación española, sacudí a mi profesor de Biología con una despotricada cuestión cascarrabias que solo tiene aproximaciones: ¿qué es lo que hace viva a la célula si la química elemental es la misma que la de las piedras, qué subyace bajo la característica vital? No supo responderme tajantemente, él ni ninguna mente obcecada aún en la idea vitalista del Medievo… Pero ahora que estoy en el ojo del huracán sí puedo otorgarme a mí mismo la confianza del autoconocimiento ampliamente consensuado.

En filosofía de la ciencia los núcleos de las teorías son los órganos  más inamovibles y delicados, es decir, si una teoría no dilucida explicación plena ante un fenómeno se prioriza la revisión de las hipótesis que constituyen el cinturón de proposiciones científicas que han manado del centro origen, pero que no son, ni mucho menos, elementos inseparables de éste. Las leyes de la termodinámica constituyen el núcleo de la termodinámica, valga la redundancia. Una ciencia que entre otras cosas ofrece una explicación de los sistemas dinámicos y contrariamente ordenados de la vida que no aumentan su entropía.

Las células crecen, viven, se reproducen modelando estructuras cada vez más complejas a partir de los energéticos enlaces químicos que portan moléculas como el ATP  cuya ruptura, altamente favorable, permite hacer posible el desencadenamiento de reacciones no favorables como la organización superior. Eso sí, la energía solo se transforma, y esa diferencia de energía se desliza hacia el exterior como calor agitado, esta vez sí, aumentando el desorden de los  alrededores de la célula.

La vida es un desequilibrio químico que se mantiene ordenándose continuamente acoplando reacciones favorables a otras que no lo son, aumentando la entropía de su entorno, para finalmente alcanzar la serenidad del más profundo de los estados de menor energía, la muerte.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Falsacionismo

La ciencia debe componerse de teorías y leyes universales susceptibles de ser falsables mediante un enunciado observacional lógicamente válido. La hipótesis mana de la necesidad de respuesta ante un problema en el universo que no es satisfactoriamente explicado. De ahí, el buen ingeniero de ideas desarrolla tales experimentos que puedan potencialmente descartar esa teoría que, si presume de imbatibilidad, deberá mantenerse en pie ante los envites de la refutación, pues lo peligroso de la universalidad es que por leve que sea la mota de polvo que anule la proposición más firmemente arraigada, el mismo universo desmorona.

Así nace una auténtica y rebanada marea de afilados ensayos y errores destinados a acabar con las malas yerbas que brotan del jardín del conocimiento por muy prometedoras y fecundas que parecieran. Solo la teoría que mejor sobrevenga los asaltos científicos, de quienes se pretenden proclamar como el único principio de autoridad válido, adquirirá una categoría más elevada, no porque se trate de la teoría más verdadera, que en estos entornos la verdad se difunde demasiado deprisa por los torrentes estériles de una cuadrícula de bata blanca que no ve más allá de los principios estrictos de la inducción ingenua que solo mantienen, cree él, su existencia biológica de supervivencia fútil; sino porque será la que mejores respuestas otorgue.

Aparece un valor cuantitativo en la ciencia. Cuanto más falsable sea una teoría mejor será dicha teoría. No hablamos de alcanzar la esencia de la realidad sino de conformarnos, a nuestro debido tiempo, con el reclamo de una idea que por el momento se mantiene en pie, pudiendo ser la definitiva o no. Solo tenemos que tomar como ejemplo la transición física entre las ideas de Aristóteles, Newton y Einstein para darnos cuenta de lo que nos deparará el futuro, un futuro análogo del que quiero ser partícipe.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Juré mantener el romanticismo

Ayer, en la fiesta reencuentro con mis antiguos compañeros del colegio crucé impresiones con dos amigas a las que tengo en gran estima con las que, allá por el mayo de 2011 en el viaje de fin de curso, firmé de palabra un juramento para mantener el romanticismo sentimental que actualmente en grave decadencia discurre por las endiabladas estratagemas del cortejo contemporáneo; alocado y no razonado comedidamente por la mente de los jóvenes deseosos exclusivamente de lívido, al margen como veo, de la integridad y dignidad del sujeto que se pretende. 

El romanticismo se está perdiendo, objetivamente, entendido como la aurora que envuelve a los pulcros amantes que prescinden de realmente la falsa carantoña banal y trascienden en la completa entrega, el detalle sorprendente y la estética de los cuerpos. Cursilerías, y me anticipo a tu pensamiento, solo así apuras la crítica, sujeto falto de voluntad verdadera. 

El sistema social ha sido rediseñado para anquilosar toda aquella forma de conducta humana que no produzca enriquecimiento económico. Muñecos, tropeles del consumismo desmedido ausentes de significado, ignorantes vagan sin remedio ni salvación por las calles completamente carentes de afecto y emotividad.

Más de muchas locuras habré llevado a cabo por este motivo... Una vez me llamaron "caja de sorpresas". Llamad a todos los telefonillos, cantad su canción preferida, remad a viento y marejada, retratad, bailad y que no se os olvide la sonrisa. ¿Os apuntáis al pacto?

domingo, 15 de diciembre de 2013

Famosos de cera

Finita, nuestra mente se muestra limitante respecto a la totalidad informativa que recibimos por los sentidos. Los canales a los que desembocamos tales manadas de datos son reducidos y solo contienen lo referido a nuestro interés y hábito más ordinario; el resto de la banalidad colma las riveras burbujeantes de lejía envenenando el pensamiento ideólogo de respuestas a la existencia.

Nuestro cerebro sigue siendo el mismo, pero el procesamiento del conocimiento no ha dejado de cambiar desde que exponencialmente nos mostramos más receptivos a cualquier tontería que nos entre en la sesera. Y así, basuras de mediaciones, búsquedas estéticas y asquerosamente preparadas de presentadores sensacionalistas, alejados de cualquier atisbo de principio crítico y serio; serviles vasallos del entretenimiento y la dormición del espíritu esencialmente reivindicador e importante del ser humano que atontolinado, tras la pantalla se desvela; absorben la inteligencia de la que presuntamente presume nuestra especie superior.

Los famosos de antaño se mantienen, no tenemos tiempo que dedicar a las nuevas caras que acabarán perdiéndose en el espacio. Su segunda vida gloriosa más allá del recuerdo se esfumará en el momento preciso cuando todo su esfuerzo terrenal se pierda de súbito por no haber logrado su mantenenimiento en la memoria. Es inevitable, Sísifo tenía razón, todo intento para demostrar ser imperiosamente grande acabará retraído en algún álbum de fotos raído, lleno de polvo, en una esquela amarilla de un periódico local o, en el mejor de los casos, "inmortalizado" en un muñeco de cera.

viernes, 29 de noviembre de 2013

La persuasión al servicio de la retórica

Hablar de la visión retórica de los sofistas, el repudio de los socráticos, ayudar a orientar el alma en busca de la verdad. La entrega de unos instrumentos sin saber cómo se utilizan y su revuelta hacia la injusticia y la maldad son algunos de los peligros acarreados por una educación exclusivamente práctica y laboral sin tener en cuenta las pretensiones aspirantes a la absoluta realidad ausente completamente de la mentira que vivimos y que hemos impuesto a nuestro espíritu.

Persuadir es un ejercicio distintivo de los grandes oradores que son capaces de hacer sentir que empatizan en tal grado con su público que pueden trasvasar así sus ideas en las Trompas de Eustaquio de sus oyentes. Las mentes más débiles son las más propensas a modificar sus pensamientos por la palabra de los inquisidores. Persuadir es hablar en primera persona del plural y buscar el apoyo de la comunidad para fortalecer una ideología perdida y no útil, en un principio, que se proclama mesiánica cuando llega el momento en el que la mayoría decide tomar seriamente suyo el discurso.

¡Qué peligro los políticos de masas! Los ideólogos y adoctrinadores universitarios cuadriculadamente encerrados en el hábito de confeccionar una biblioteca mental de un único pensamiento demasiado arraigado en la estantería, demasiado revestido de ceniza como para ser reeditado con novedades... Una sinapsis menos y una posibilidad menos de aceptar un cambio en el conservadurismo adulto... Lástima. Jamás dejéis, que sin reflexión propia, os inculquen cualquier entidad mental por el mero hecho de la forma en la que esté dicho.

La última carta

Ocho menos diez... Ahí es cuando mi vaguear empieza a desperezarse entre refunfuños, las piernas recobran lentamente el impulso para emborrachar con un colutorio azul mis encías y me da por acicalarme con ungüentos varios. Siempre la misma colonia, en el mismo sitio; sobre un cuaderno de bolsillo cara dura negro descuajeringado en la intersección de todas las hojas; la confidente tela de araña donde volqué despreocupadamente mi torrente de pensamientos e ilusiones amorosas durante el verano.

Ya cogido el cercanías volví a releer las páginas que una vez escribí con la conciencia tranquila por la imborrable literatura del pasado grabada a puño y desenvoltura caligráfica a través de esa itálica manía de adelantarme al punto final. Trato de avisarme a mí mismo sobre qué hacer cuando dejara de pensar en el rumor de las tibias caricias que oculta un juego de sábanas nuevo, cuando dejara de amar tal vez. Me impongo que siga, a pesar de todo, creyendo que tal vez solo ha habido una pregunta a la que nunca me contestará con una oportunidad.

Una desconocida alusión a la gloria de calentar la mejilla en un vientre femenino se convierte en un motivo de autoengaño y mentira, por ser aún demasiado inmaduro. Solo apremiando el egocentrismo puedo salvar la dificultad de amar a alguien que no me puede amar en este camino... Al menos, eso es lo que dije allá por septiembre, cuando escribí mi última carta.

jueves, 7 de noviembre de 2013

¡Los delfines no pueden construir catedrales!

Evidentemente toda aquella edificación confeccionada por la mente humana se digna como tal por ser concebida, construida y contemplada por nosotros, especies congéneres, quienes sabemos reaccionar proporcionalmente al impacto estético de la misma en la medida de nuestro criterio.

Ese conjunto de modificaciones genotípicas que permitieron un incremento del desarrollo cerebral de los homínidos solo pudieron patentarse como maravillosas estructuras de generación porque fueron acompañadas de unos anteriores y ulteriores cambios morfológicos en las extremidades, entre otros, que fomentaron el desarrollo de la actividad técnica retroalimentando la misma inteligencia.

Los delfines, así como otras especies que han demostrado posesión de una cierta actividad intelectual, jamás llegarán al grado de las complejas manufacturas humanas por las limitaciones físicas a las que se atienen por su condición acuática de mamífero cetáceo de aletas resbaladizas. Sin embargo, ¿quiénes somos  para juzgar la belleza de los nidos de los jardineros satinados, esos pajarillos que levantan majestuosos enramados de colores para atraer a sus pretendientes? Un juez legítimo, aquel que observa lo que puede entender sin caer en la tentación pusilánime de ignorar lo presente fuera de su alcance cognoscible por no querer afrontar un esfuerzo razonable de comprensión.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Sobre la decepción

Hoy ha germinado en mí la depresión más cínica e infantiloide que cabe. Creer, al menos invisible, solo que la relación visual, mantenida con quienes me atisbaban un rancio sabelotodo porque así se lo había hecho entender, es un hechizo estúpido. Han revelado el tupido velo, han sabido ver la fachada descompuesta de un coloso de paja y lo han quemado... Y mi pobre identidad, ahí, ¿dónde? en ningún sitio.

Los buitres, con sus garras de fieltro tanto tiempo sobrevolando tus anhelos en sorna de precipitar, han detectado algo nuevo en el ambiente, tu resbalón, tu desesperanza rabiosa, las ganas de romper el cristal de la expectativa; lo han recibido y han acudido perforadores contra la lápida que en ese momento te estaba sepultando. Solo así se describe el supremo desatino en mis expectativas, la nube de humo levantada contra las viejas glorias de antaño, solo así sé rezar contra la marea de maldad que se cernirá sobre mí como esto pase a mayores, que no sea lo suficientemente bueno como para llamar tu atención, tonta amada. Será que la disculpa de la competencia darwiniana que tanto nos ofusca en la excusa, que antes yo mismo era el primero en mendigar y expeler, sea ahora la única esperanza a la que me puedo aferrar. Es lo que tiene mediarse en la excelente ilusión de la matrícula de honor durante demasiado tiempo.

"Y yo te creía más listo...", hoy me han dicho. Y yo también... Yo también.

sábado, 26 de octubre de 2013

Sinsentido Camusiano

Una absurda baratija de quienes, joyeros tercos e ilusos, pusieron en el escaparate del universo un cubo huero con un precio por encima de sus posibilidades. Así, una vida carente de vigor trascendente ha sido mimetizada con la eternidad de las deidades que se regocijan en el real sentido de las cosas, por la plática de los entrados en el tema de la curación. Nacemos, nos inculcan el valor de la pregunta, somos incapaces de hallar respuesta y trasvasamos nuestras dudas más horribles a los hijos que las sumarán a las suyas. Un problema cíclico e imparable de desesperación que no se resuelve.

Estoicismo es soportar infelizmente la hendidura en el pecho pesimista, que no se jacta de quienes ven el lloriqueo pueril, la excusa infantiloide, el quejica que se anticipa a tus pensamientos. Cuando roto tu esquema ves impotente el hallazgo de un ascenso a la fama y conocimiento, tu motivo vital, la nube de piedra de las metas y objetivos se disuelve, te hace plantear si realmente alguna vez existió esa isla de la memoria que se inunda en el océano del misterio.

Cuando uno construye su propia alienación, todas las miradas que juzgaban críticamente las actitudes de oveja te traicionan en el espejo. No saber quién eres, no saber si ellos saben quién eres, lo que están haciendo ellos con ella, lo que está haciendo ella, el compendio trágico de la ignorancia y la totipotencia de situaciones. Con mi zona de confort hundida, mi identidad, anegada no conoce más lugares que su mismo centro y por ello, no se mueve, permanece absorta.