martes, 27 de agosto de 2013

Eres como el perro del hortelano, ni comes ni dejas comer

Es curioso que solo al detenernos un segundo para estudiar los caminos enraizados de la intuición, que tanto tenemos instalada involuntariamente en nuestra sesera, ya con la hipoteca pagada, ahorrando ingentes cantidades de tiempo a las especies supervivientes ansiosas de respuesta; percatamos su explicación primigenia, calmamos la sed de intranquilidad cognoscible. Me detengo pues en el dicho "Eres como el perro del hortelano, ni comes ni dejas comer".
                                                  
La literatura del Siglo de Oro también infringe, no daño, sino capacidad expresiva al arraigado refranero español que tanto utilizamos. Lope de Vega utilizó este símil como explicación resumida a ese comportamiento celosamente territorial de resguardo protector de la persona que nos importa y que tenemos a disposición. A la par que se impide todo tipo de acercamiento potencialmente peligroso para nuestro ser amado, no acometemos clase alguna de intento pretencioso de consecución sentimental. Hasta tal punto tiene que ser verdadero, que esta comparación se sigue utilizando siglos después.

Un tuso defendiendo un huerto cumple estas condiciones extrapoladas a la figura de actuación. Es decir, los perros, por lo general, no disponen de un comportamiento naturalmente vegetariano y por eso no cabe esperar que arranquen las hortalizas de la tierra a mordiscos, de la misma manera que como guardianes instintivos llevarán a cabo un estruendoso repertorio de ladridos y fieros gruñidos contra toda aquella presencia que sea susceptible de presentar cierto grado de amenaza para las plantas.

Y aquí es donde entra en juego cada conciencia, con las esperanzas puestas en el encuentro con la propia felicidad a través de la realización personal del individuo del que se está enamorado, es decir, si finalmente decidimos comernos las plantas, nutrirnos de ellas habiendo la posibilidad de destrucción o abandonar el cultivo dejando a la suerte que las alimañas acaben o no con los vegetales.

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